Permanece muy quedo por un instante, regresa a tu hogar junto con Él y goza de paz por un rato.



martes, 30 de noviembre de 2010

Dolor el precio de la libertad



Uno de los requisitos esenciales para el crecimiento espiritual y la transformación personal profunda es hacer las paces con el dolor.

Ninguna expansión o evolución puede producirse sin que haya un cambio, y los periodos de cambio no siempre son cómodos.

El cambio exige poner en duda lo que nos es familiar y atrevernos a cuestionar nuestras necesidades tradicionales de seguridad, comodidad y control.

a menudo percibimos esto como una experiencia dolorosa

3 comentarios:

Virginia Rubio dijo...

Me gusta tu reflexión. Nada es perdurable. Para poder llegar a la otra orilla, hay que abandonar ésta en la que te encuentras tan cobijado y feliz. Pero es la única manera de que llegue a tu vida lo que está por llegar.

Un beso y que pases muy buena noche

aries dijo...

Gracias Virginia

Es aceptar el lugar en que estás, así no hay dolor

Feliz fin de semana

Virginia Rubio dijo...

A veces el lugar en el que estás no es el más adecuado para tí y esto te hace infeliz y te produce dolor. El cambio es doloroso pero nos abre las puertas a la felicidad.
Besos